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El lado menos verde de Iberdrola

pasaiaComo resultado de la acción realizada por Greenpeace en la central térmica de Pasaia, en marzo de 2007, Iberdrola, propietaria de la instalación, no solo no decidió cerrar uno de los mayores focos de emisión de Euskadi o, por lo menos, legalizarlo mediante un procedimiento exhaustivo, sino que denunció a Greenpeace. Pide a la organización ecologista 5.220 euros de indemnización y las acusaciones a cada uno de los diez de sus activistas son las siguientes:

 

3.600 euros por usurpación de bien inmueble

14.400 euros por coacciones

9 meses de prisión por desobediencia a agentes de la autoridad

9 días de trabajo en beneficio de la comunidad por falta de deslucimiento de bien inmueble

 

 

Con esta reacción totalmente desmesurada, Iberdrola muestra su verdadera preocupación: no es el cambio climático, sino mantener una imagen pública "verde" y emprender acciones legales contra cualquiera que se atreva a sacar a la luz la cara más negra de la compañía. Mostrando su "mano dura" a la sociedad civil, Iberdrola se equivoca de objetivo y olvida que en materia de cambio climático el enemigo lo tiene en casa: las centrales térmicas de carbón.

Si quieres recordarle a Iberdrola que, en la lucha contra el cambio climático, el enemigo no es Greenpeace ni sus voluntarios sino las centrales térmicas de carbón como la que la compañía tiene ubicada en Pasaia...

 

 



Sr. Galán,

Presidente de Iberdrola

 

En marzo de 2007, Greenpeace realizó una acción en la central térmica que Iberdrola tiene ubicada en Pasaia para evidenciar la doble cara de esta compañía, que declara la "lucha contra el cambio climático" como una de sus prioridades mientras se enriquece quemando carbón, uno de los mayores responsables del calentamiento global.

La acción no solo terminó sin el compromiso de Iberdrola de cerrar la central o, por lo menos, de tratar de legalizarla mediante un procedimiento exhaustivo, sino que la compañía que usted preside inició acciones legales contra los activistas de Greenpeace, dejando claro que lo que le preocupa no es el impacto ambiental de sus actividades sino, simplemente, mantener su "imagen verde", cuestionada por la acción.

El jueves 1 de julio se celebra el juicio por la acción en el que Iberdrola ha pedido 5.220 euros de indemnización a Greenpeace y ha presentado las siguientes acusaciones contra cada uno de los diez de sus activistas:

  • 3.600 euros por usurpación de bien inmueble

  • 14.400 euros por coacciones

  • 9 meses de prisión por desobediencia a agentes de la autoridad

  • 9 días de trabajo en beneficio de la comunidad por falta de deslucimiento de bien inmueble

En su pagina web se puede leer que Iberdrola "trabaja para ofrecer la energía más limpia del planeta". Sin embargo, me doy cuenta de que también está trabajando para seguir ofreciendo energía sucia (mediante instalaciones tan viejas y maltrechas como la central nuclear de Garoña o la central térmica de carbón de Pasaia) y que criminaliza a los ecologistas que le recuerdan esta contradicción. Con esta actitud, Iberdrola demuestra su marcha atrás en la lucha por el clima y en el apoyo a las renovables, tal como se desprende de algunas declaraciones suyas recientes: "Hay que parar las renovables más caras" (Expansión, 26/5/2010); "Es necesario demorar el crecimiento de las energías solares" (El País, 8/6/2010).

La carta de presentación de Iberdrola en la web termina así: "En Iberdrola estamos orgullosos de lo que somos y del futuro que estamos construyendo. Lo hemos hecho bien. Y vamos a seguir haciéndolo para hacer frente a nuevos retos. Estamos preparados".

Es innegable que la compañía "ha hecho bien" algunas cosas en el desarrollo de las renovables pero también es evidente que puede hacer las cosas mucho mejor:

  • Puede empezar por retirar la petición de cárcel y de indemnizaciones desorbitadas a los voluntarios de Greenpeace que, de forma gratuita y en su tiempo libre, luchan por el clima, impulsando objetivos ambiciosos de apoyo a la energía renovable, precisamente la línea de negocio que ha colocado a Iberdrola como un referente mundial.

  • Puede dejar de ceder a la "tentación del carbón" y dejar de explotar sus centrales térmicas, convirtiéndose en el motor real de la lucha contra el cambio climático.

  • Puede volver a impulsar el crecimiento de la energía limpia, pidiendo al Gobierno objetivos ambiciosos para todas las renovables en España y objetivos de reducción de emisiones elevados a nivel europeo. Medidas que no solo salvarán el clima y generarán empleo verde y beneficios económicos en nuestro país, sino que potenciarán la línea de negocio con más futuro de Iberdrola, aquella con la que se quiere identificar.

Está en sus manos que Iberdrola sea un verdadero líder en la lucha por el clima, pero para ello es necesario que deje de generar con una mano el cambio climático que pretende solucionar con la otra, y que deje de tratar como criminales a los que defienden realmente el mismo discurso respetuoso con el planeta que Iberdrola proclama. Mostrando su "mano dura" contra Greenpeace y sus activistas, la compañía que usted preside se equivoca de objetivo y olvida que en materia de cambio climático el enemigo lo tiene en casa: las centrales térmicas de carbón.


Muy atentamente,