Espinosa, Ășltima oportunidad antes de Copenhague
El próximo lunes 23 de noviembre va a celebrarse, en Bruselas, el Consejo Europeo de Ministros de Medio Ambiente, la última oportunidad para que la UE se muestre como el líder climático de antaño y deje de callar (y por lo tanto otorgar) ante la estrategia de EEUU de reducir las expectativas de cara a la cumbre de Copenhague de manera que esta se perciba, antes de realizarse, ya como un fracaso.
Por suerte, los países en desarrollo no se dejan engatusar fácilmente y no renuncian a seguir pidiendo lo que el clima reclama y lo que todavía es posible conseguir: un acuerdo jurídicamente vinculante y alineado con las recomendaciones científicas.
Antes del último Consejo Europeo de Ministros de Medio Ambiente ya pedimos a la Ministra Espinosa que España se posicionara en la UE a favor de un acuerdo jurídicamente vinculante en Copenhague que contemplara los compromisos necesarios para salvar el clima. A menos de un mes para el inicio de la Cumbre, la UE sigue sin mover ficha en las negociaciones.
La situación es grave y el tema urgente, por eso debemos pedirle a la ministra de Medio Ambiente que la UE asuma su responsabilidad y recupere el papel de líder climático mundial, aliándose con los países más progresistas como Brasil, Sudáfrica y Noruega y distanciándose de las estrategia de EEUU de rebajar las expectativas de la cumbre. Además, la UE debe posicionarse urgentemente a favor de:
- La adopción de un acuerdo jurídicamente vinculante en Copenhague.
- El establecimiento de un objetivo de reducción de las emisiones de la UE de, al menos, el 40% para 2020 (respecto a 1990).
- La definición de un mecanismo para gestionar los derechos de emisión que quedan como excedente en la UE después del primer período de compromiso del Protocolo de Kioto (2008-2012). Este mecanismo debe asegurar que estos derechos de emisión no son utilizados para rebajar, de hecho, el nivel de ambición de la UE de cara al próximo período de compromiso.
El éxito de Copenhague no es un problema de tiempo, sino de voluntad política y ha llegado el momento de que la UE demuestre que no carece de ella.
Sra. Ministra,
El próximo lunes 23 de noviembre va a celebrarse, en Bruselas, el Consejo Europeo de Ministros de Medio Ambiente. Teniendo en cuenta los últimos acontecimientos globales, parece claro que la única forma de dinamizar las negociaciones climáticas internacionales y aumentar las expectativas de cara a la cumbre de Copenhague es mediante el impulso de la Unión Europea.
La UE no puede esconderse detrás de Estados Unidos para justificar un eventual fracaso de las negociaciones y debe mantener la presión para que en Copenhague se alcance un acuerdo sobre todos los temas posteriores a 2012 recogidos en el formato de un texto legal vinculante1.
La situación es grave y el tema urgente, la UE debe asumir su responsabilidad y recuperar el papel de líder climático mundial, aliándose con los países más progresistas como Brasil, Sudáfrica y Noruega y distanciándose de las estrategia de EEUU de rebajar las expectativas de la cumbre. Además, la UE debe posicionarse urgentemente a favor de:
- La adopción de un acuerdo jurídicamente vinculante en Copenhague.
- El establecimiento de un objetivo de reducción de las emisiones de la UE de, al menos, el 40% para 2020 (respecto a 1990).
- La definición de un mecanismo para gestionar los derechos de emisión que quedan como excedente en la UE después del primer período de compromiso del Protocolo de Kioto, 2008-2012 (conocidas como aire caliente). Este mecanismo debe asegurar que estos derechos de emisión no son utilizados para rebajar, de hecho, el nivel de ambición de la UE de cara al próximo período de compromiso.
Como bien sabe, nos encontramos en plena una crisis climática. Afortunadamente disponemos de las recomendaciones científicas que indican como hacerle frente y de la tecnología necesaria para seguir dichas recomendaciones. El éxito o fracaso de Copenhague no es un problema de falta de medios ni de tiempo, sino de voluntad política y ha llegado el momento de que la UE demuestre que no carece de ella.
Muy atentamente,