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Rajoy y Esperanza, os tenéis que modernizar

Rajoy visita el 6 de octubre la central nuclear de Garoña, inaugurada por Franco en 1971

 

Nada más conocer la decisión del Gobierno de cerrar la central nuclear de Garoña en 2013, el Presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, dijo que, si él ganase las próximas elecciones generales, el Partido Popular permitirá que Garoña siga funcionando. En esa misma tónica, el 6 de octubre Rajoy hace una visita a la central nuclear, para ratificarse en su apoyo a esta vieja y peligrosa central y para reafirmar su apuesta por la energía nuclear.

Hace unas semanas, Juan Vicente Herrera, del Partido Popular y Presidente de la Junta de Castilla y León, ha ordenado recurrir ante la Audiencia Nacional la decisión del Gobierno de cerrar Garoña. Herrera dice que Garoña debe seguir funcionando mucho más tiempo y apoya la energía nuclear porque, según él, es limpia. Pero al mismo tiempo, Herrera se opone a que Castilla y León albergue el cementerio de residuos radiactivos que generan las centrales nucleares, como la de Garoña, que tanto defiende. Una postura hipócrita.

El mes de septiembre pasado, el Partido Popular de Madrid, que preside Esperanza Aguirre, ha logrado aprobar en la Asamblea de Madrid una propuesta por la que se pide al Gobierno central que aborde el problema energético con el estudio de las ventajas "como energía eficiente y limpia" de la energía nuclear.

Si Esperanza Aguirre cree de verdad que la energía nuclear es tan limpia como afirma ¿por qué no nos dice ya públicamente cuántas centrales nucleares quiere poner en territorio de la Comunidad de Madrid y en qué municipios en concreto, así como donde ubicará el cementerio nuclear para sus residuos radiactivos?

Pídele al Partido Popular que abandone su anticuada política energética, que diga no a la fracasada energía nuclear, y que apueste por las energías del siglo XXI: las energías renovables y la eficiencia energética, las únicas fuentes de energía verdaderamente limpias y sostenibles.



Sr. Rajoy:

Me dirijo a Ud. para expresarle mi decepción por la postura pronuclear que mantiene Ud. y otros dirigentes del Partido Popular, como Esperanza Aguirre o Juan Vicente Herrera, entre otros.

Nada más conocer la decisión del Gobierno de cerrar la central nuclear de Garoña en 2013, Ud. dijo que, en caso de ganar el Partido Popular las próximas elecciones generales, permitirá que Garoña siga funcionando. En esa misma tónica, el 6 de octubre Ud. visita la central nuclear, para ratificarse en su apoyo a esta vieja y peligrosa central y para reafirmar su apuesta por la energía nuclear. ¿Se hará Ud. responsable de los daños que produzca la central en caso de accidente?

En las últimas décadas los hechos han demostrado que la energía nuclear es un gran fracaso. Esta energía no sólo no ha logrado resolver sus problemas de seguridad, sino que además ha dejado evidencias claras de su capacidad de generar catástrofes, como la de Chernóbil.

Esta tecnología produce inexorablemente residuos radiactivos, que debido a su alto nivel de radiactividad, que se prolonga durante cientos de miles de años, y a su elevado potencial radiotóxico, suponen un importante problema ambiental y de salud pública, y también económico, que la industria atómica ha sido incapaz de resolver en sus más de 50 años de existencia.

Por otro lado, sus pretendidos usos pacíficos han contribuido a la proliferación de armas nucleares, como vemos todos los días cuando se habla de Corea del Norte, Irán, etc.

Es, además, un desastre económico, que perdió hace tiempo la batalla de la competitividad económica en unos mercados energéticos cada vez más liberalizados. Y, de forma más reciente, ahí está para demostrarlo el fiasco nuclear de Finlandia (bien documentado por los periódicos económicos) donde el buque insignia del tan publicitado "renacimiento" nuclear, el reactor Olkiluoto-3, está haciendo aguas por todos lados: oficialmente se admiten ya más de tres años de retraso sobre el calendario previsto (se dijo que estaría terminada en 2009, y como muy pronto lo estará en el 2012), sobrecostes multimillonarios (terminará costando entre 5.000 y 6.000 M€, cuando se afirmó inicialmente que su coste sería de 2.500 M€; ya se reconoce oficialmente un coste de más de 4.000 M€) y más de 2.000 defectos de diseño. Y eso que lleva sólo 3 años en construcción...

Todos esos inconvenientes llevaron a la industria nuclear a sufrir un declive en el número de encargos de reactores que se prolonga ya varias décadas. En la actualidad existen en el mundo un total de 436 reactores nucleares en operación, 8 menos que su máximo de 444, logrado en 2002. Su fracaso económico, tecnológico, ambiental y social, la excluye de un modelo energético verdaderamente sostenible.

La viabilidad técnica y económica de un sistema de generación eléctrica basada al 100% en energías renovables, que nos permitiría luchar de forma eficaz contra el cambio climático al tiempo que se abandona la energía nuclear, es un hecho ya comprobado científicamente. En efecto, un informe del Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas, encargado por Greenpeace, ha demostrado que existen numerosas combinaciones de las distintas tecnologías renovables (solar termoeléctrica, eólica terrestre, eólica marina, biomasa, solar fotovoltaica, hidroeléctrica, energía de las olas y geotérmica) que permitirían satisfacer al 100% la demanda eléctrica peninsular, las 24 horas del día, los 365 días del año, a un coste menor que el de un sistema basado en las tecnologías convencionales.
 
Por eso, como ciudadano preocupado por nuestro medio ambiente y nuestro bienestar, le pido que el Partido Popular abandone su anticuado planteamiento energético y que asuma ya la necesidad de alcanzar cuanto antes un modelo energético sostenible, basado al 100% en las energías renovables y con el máximo grado de ahorro y eficiencia energética, la unica opción realista que puede ayudarnos a evitar rápida y eficazmente el problema del cambio climatico y los peligros de la energía nuclear.

Dejeme decirle, con el máximo respeto, que la postura del Partido Popular en torno a la energía nuclear no puede de calificarse sino de hipócrita. ¿Como puede entenderse si no que importantes responsables territoriales de su partido, para defender su apuesta por el mantenimiento de las centrales nucleares existentes e incluso por la construcción de nuevas centrales, argumenten que la energía nuclear es "limpia" al tiempo que rechazan rotundamente que se pueda construir en sus comunidades autónomas un cementerio nuclear para los residuos radiactivos que producen esas mismas centrales?

Así, el Presidente de la Junta de Castilla y León, Sr. Herrera, y otros responsables de la misma, tras las protestas contra el proyecto de Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos de alta actividad en Peque (Zamora) en 2006, rechazó tajantemente la posibilidad de que el ATC se albergara en Castilla y León. Diputaciones provinciales como Zamora, León, Burgos, entre otras, con mayoría del PP, aprobaron mociones rechazando esa posibilidad.

Igualmente tajante fue Luis de Grandes (PP de Guadalajara), el pasado mes de mayo de 2009, cuando rechazó contundentemente que Castilla-La Mancha albergara el ATC al tiempo que lanzaba proclamas a favor de la energía nuclear, a la que, de forma incoherente, calificó de no contaminante.

El Partido Popular de Madrid, que preside Esperanza Aguirre, ha logrado aprobar recientemente en la Asamblea de Madrid una propuesta por la que se pide al Gobierno central que aborde el problema energético con el estudio de las ventajas "como energía eficiente y limpia" de la energía nuclear.

Si Esperanza Aguirre cree de verdad que la energía nuclear es tan limpia como afirma ¿por qué no nos dice ya públicamente cuántas centrales nucleares quiere poner en territorio de la Comunidad de Madrid y en qué municipios en concreto, así como donde ubicará el cementerio nuclear para sus residuos radiactivos?

Por favor, Sr. Rajoy, miren ustedes al siglo XXI, que inevitablemente va a ser dominado por las energías renovables, puesto que son sin duda las más rentables, las más limpias y las más aceptadas socialmente, y dejen ya de apoyar las viejas, sucias y peligrosas tecnologías que se implantaron el siglo pasado.

Agradeciéndole sinceramente su atención,